Pedagogía nueva y vieja
En la tan denodada y desprestigiada “escuela tradicional” los profesores podían dedicarse a explicar, a sugerir ejercicios y plantear problemas sobre el tema estudiado, a corregirlos, a volver a explicar y a resumir, a ayudar a los rezagados. . . porque todos los alumnos estaban o podían estar concentrados en alcanzar los mismos objetivos y así se podía avanzar en la materia.

La “escuela nueva” logsiana, por el contrario, se empeña en mantener a toda clase de alumnos juntos y revueltos “democráticamente”, dicen, en una misma clase, como si el aprendizaje fuera cosa de aplicar la democracia o no, en vez de un proceso estrictamente personal e intransferible, de esfuerzo y constancia, donde ninguna persona puede aprender por otra. De tan progresistas que quieren ser acaban siendo profundamente reaccionarios, pues es una falacia que se pueda atender adecuadamente a cada alumno con un nivel distinto en una clase con 30 alumnos. Al no poder atender individualmente a cada alumno los rezagados cada vez lo son más y en mayor número, y acaban condenados a perder el tiempo. Y resulta que los más perjudicados suelen ser siempre los mismos: los alumnos de origen social más humilde, los que no disponen de medios culturales (preocupación de los padres por la educación de sus hijos), ni económicos (dinero para pagar clases particulares).
En todo caso, a cualquier persona ajena al mundo de la educación le resultará evidente que es infinitamente más operativo y práctico agrupar a los alumnos de un mismo nivel para poder atenderlos mejor. Es ni más ni menos lo que se hace en las academias de cualquier tipo, en las escuelas de idiomas, o en los conservatorios de música, es decir, en los centros de enseñanza en los que todavía se pretende enseñar de verdad, y no sólo mantener a los alumnos en clase. Es además una cuestión de pura lógica. Pero, claro está, ¿qué tiene que ver la lógica con la monolítica pedagogía oficial?


La lógica se perdió, y a ver quien la encuentra enmarañada en palabrerías, nombrezuelos, y poses varias. Nadie.