Acción crítica en educación

Sobre el derecho a la educación (2)

Posted in Uncategorized by JuanV on 25 octubre 2014

¿Por qué ese empeño en no enfrentarse directamente a los problemas que ocasionan los alumnos mal llamados disruptivos en clase? ¿Qué razón hay detrás de esa irresponsable omisión? Hace ya mucho tiempo que los docentes venimos soportando un bombardeo constante de “soluciones”, a cual más delirante, para los problemas de indisciplina. Desde las técnicas para la resolución de conflictos, el recurso a otros profesionales como trabajadores sociales o psicólogos (con sus recomendaciones de charla entre pares alumno-profesor, de igual a igual), pasando por consejos varios como “captar” al líder o líderes del grupo o cambiar la metodología, así de fácil, o el programa del curso si hace falta. Nada menos. Cualquier cose que les ocurra a los “expertos” en educación menos  enfrentarse a los alumnos díscolos y plantearles la sencilla disyuntiva de que o bien se comportan como el resto de sus compañeros, como se espera de unos estudiantes en clase, o bien serán expulsados temporalmente de clase o trasladados de centro educativo, por ejemplo.

educaciónNo se nos escapa que estos planteamientos de andar con paños calientes provienen de unos determinados conceptos de lo que es y lo que debe ser la educación. Nacen con la LOGSE, la nefasta ley educativa del 90, y parten de la concepción del derecho a la educación plasmado en nuestra Constitución. En el Artículo 27 leemos: 1. Todos tienen derecho a la educación. (. . .); 5. Los poderes públicos garantizan el derecho de todos a la educación. (. . . ). Pero también en nuestra Constitución se habla del derecho que asiste a toda persona a la libertad (Art. 17), por ejemplo, y sin embargo sabemos que hay gente que acaba en prisión. Nadie se extraña de ello. El artículo correspondiente incluye una coletilla que explica los casos en los que ese derecho puede llegar a perderse “en los casos y en la forma previstos en la ley”. Pensamos que el derecho a la educación (hablamos de educación obligatoria), debería incluir igualmente una coletilla igual o parecida en la que se hiciera referencia a los casos en los que el propio derecho a la educación pudiera quedar en suspenso, bien temporalmente o no, y siempre según “lo previsto en la ley”, ¿por qué no?  Gran parte del deterioro de la educación que vivimos hace años nace de estas ideas, pues nada ayuda más a un alumno a comportarse en clase como le venga en gana que saber que el profesor de turno lo tiene que “aguantar” haga lo que haga pues, teóricamente al menos, no puede ni expulsarlo de clase un rato.

¿Deberes sí, deberes no?

Posted in Uncategorized by JuanV on 1 febrero 2013

Todos los años a mitad de curso, indefectiblemente, surge la polémica sobre los deberes escolares. Desde nuestro punto de vista no cabe considerar siquiera semejante cuestión como polémica: los deberes escolares son imprescindibles, son incuestionables, deben formar parte de la escuela como las clases, como los libros, como el recreo.

Pensemos por un momento en las clases de música en un conservatorio, las clases para aprender a conducir, en una autoescuela, o el aprendizaje de un idioma en una escuela de idiomas. En ninguno de esos casos se le ocurre a nadie cuestionar los “deberes”, a nadie se le ocurre pensar, mucho menos defender en público, que el trabajo de los estudiantes en clase en el conservatorio de música, en la escuela de idiomas o en una autoescuela es o debe ser suficiente como para prescindir del trabajo personal del alumno en casa. ¿Se imaginan aprender a tocar un instrumento sólo con lo que se pueda hacer en las horas de clase, sin practicar una y otra vez durante horas? ¿O intentar aprobar el examen de conducir apoyándose sólo en lo que cuenta el profesor en el aula? ¿O se imaginan, quizás, querer aprender un idioma sólo con la asistencia a clase? ¿Por qué las respuestas a estas preguntas están fuera de toda duda y sin embargo para el caso del aprendizaje escolar se cuestiona la necesidad del trabajo personal fuera del aula? Es que, se nos dirá, en el caso del conservatorio de música de lo que se trata es de aprender a tocar un instrumento “de verdad”, como “de verdad” es el aprendizaje de la conducción de automóviles y aprender a hablar un idioma. Pero entonces, ¿es que los que defienden lo innecesario de mandar deberes en la escuela están insinuando que lo que se pretende en ella no son aprendizajes “de verdad”?

deberesNosotros decimos que el trabajo personal, la reflexión individual sobre lo que se ha visto en clase con anterioridad, es posiblemente el único método para interiorizar los conocimientos, para hacerlos nuestros, para “construirlos”, como les gusta explicar a los constructivistas entre quienes, precisamente, hay muchos que cuestionan el valor de los deberes. De hecho, el enorme índice de fracaso escolar de nuestro sistema educativo se debe, en gran medida, a la falta de trabajo personal de los alumnos, falta de estudio, falta de atención, falta del esfuerzo que supone todo aprendizaje. Si a esta situación añadimos la falta absoluta de un ambiente de estudio en las aulas, se entiende que el fracaso escolar sea hoy día como es.

Respuesta a la vergüenza: otras medidas de ahorro

Posted in Uncategorized by JuanV on 17 mayo 2012

Nos  quieren hacer ver que nos encontramos ante una situación extrema que necesita unas medidas también extremas. Las medidas que han tomado la autoridades educativas  van a dar lugar a la pérdida de empleo de muchos profesores interinos,  van a provocar el deterioro de las condiciones laborales de todos los profesores,  incluida la disminución de sueldo, y van a producir un aumento de la ratio y de las horas lectivas, con el consiguiente perjuicio de la calidad de la enseñanza. Sin embargo no se tocan otras partidas presupuestarias.

Cuando se dice que no hay fondos para proporcionar un sueldo digno a los profesionales de la educación,  sobre los que se sustenta todo el sistema y de los que depende la práctica educativa diaria, estamos ante una situación de verdadera urgencia. Ante estas circunstancias no cabe otro remedio que hacer una llamada desesperada para reducir al máximo todo tipo de gastos.

1 – Utilizaremos  materiales  alternativos a los libros de  texto, evitando así el  inmenso gasto del programa de gratuidad de libros de texto.

2 – No realizaremos ninguna actividad formativa, puesto que con el aumento de horas de trabajo y del número de alumnos vamos a necesitar más tiempo para cumplir mínimamente con nuestros deberes laborales. Con esto se consigue un ahorro importante al suprimir los gastos superfluos que suponen la organización de cursos, mantenimiento de los CEPs, etc. (Además ¿qué sentido tiene hablar de formación, perfeccionamiento e innovación cuando va haber profesores dando clase de materias ajenas a su especialidad?)

3 – No realizaremos ninguna actividad extraescolar con el consiguiente ahorro que esta medida conlleva.

4 – Prescindiremos del uso de ordenadores y cualquier otro tipo de recursos electrónicos con el gasto que suponen de energía, reparaciones, sustitución de piezas en mal estado, etc.,  que no estamos en condiciones de sufragar.

Así mismo exigimos la supresión inmediata de todos los programas de la Junta de Andalucía que no sean imprescindibles para el funcionamiento básico del sistema educativo (Plan de Calidad, Escuela TIC 2.0, Planes de Coeducación, Bilingüismo, Plurilingüismo, Multiculturalidad . . . ). Dadas las presentes circunstancias de extrema gravedad no debe haber fondos para todo aquello que  sea prescindible. Esto además implicaría la eliminación de todos los cargos relacionados con esos programas, lo que supondría otro ahorro importante de recursos económicos y humanos. Pensamos que es de vergüenza estar “regalando” libros de texto y ordenadores cuando se está rebajando el sueldo a los profesores. Si no hay dinero para lo básico, no debe haberlo para lo superfluo.

 Animamos a los compañeros de todos los centros a que tomen todas las medidas de ahorro que consideren oportunas y que difundan esta línea de actuación.

Más que la convocatoria de una concentración, una manifestación o una jornada de huelga nuestra propuesta tiene un alcance indefinido, pues sobrepasa la actuación de un solo día y las acciones simbólicas más menos puntuales. Es nuestra respuesta a la vergüenza.