Acción crítica en educación

De Mercedes Rosúa

Posted in Uncategorized by JuanV on 19 febrero 2009

En trabajo alguno, excepto en la enseñanza actual, se supone la humillación incluida en el sueldo. Ésta es real, explícita, reiterada y abundante. Los alumnos la ejercen convencidos de su impunidad, los padres la consideran tal vez molesta pero disculpable, la sociedad la integra al ejercicio de la profesión docente como la capa de tizne a los obreros de la minería, la ley reglamenta las supuestas sanciones contra ella de tal forma que hace imposible la defensa del injuriado. Con la Reforma se ha creado en este tema todo un mecanismo de cierta sutileza. Naturalmente el ambiente es defensivo y lejano, implica la sordera y ceguera voluntarias del profesor ante insultos, gestos obscenos y agresiones que, se espera, no pasen al ataque físico de él o de sus pertenencias. La aceptación es tan insólita que no existe trabajador alguno, fuera del del aula, cuyo deber se suponga que incluye leer y oir que su madre era puta o su cónyuge adúltero.

En “El archipiélago Orwell” (2001), pag. 357

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