Acción crítica en educación

Chavales de ESO

Posted in Uncategorized by JuanV on 12 marzo 2009

Chavales que a mitad de curso todavía no tienen el libro de texto de la asignatura, o lo han perdido; chavales que nunca, nunca hacen los deberes, sean como sean, fáciles, distraídos, o para dar colores; chavales que no estudian, que no saben lo que es estudiar porque nunca nadie los ha obligado a hacerlo (como hubo una primera vez para todos nosotros), porque han promocionado de curso aunque no hayan aprobado ni una sola asignatura; chavales que no hacen nada en clase porque no prestan atención, ni les importa un pimiento lo que se hace, porque no saben lo que hacer desde que empezó el curso, porque se descolgaron antes de terminar la primera evaluación; chavales que ya a mitad de curso llevan meses perdiendo el tiempo y saben que no aprobarán, ni les importa, porque entre otras razones puede que promocionen de curso de todas formas.

¿Qué clase de pedagogía es esa que puede defender el mantenimiento de esta situación? ¿En beneficio de quién? ¿En nombre de qué extraños principios se puede mantener que es bueno en algún remoto sentido no exigir ningún tipo de esfuerzo a los chavales? ¿Qué puede tener en la cabeza alguien que defiende este estado de cosas? ¿Tendremos que esperar a que surja un iluminado entre ellos, los “expertos” en educación, que denuncie todas estas barbaridades para que, entre vítores y reconocimientos de genialidad, reclame una “nueva” manera de enfocar los problemas en educación? ¿Cómo se podrá perdonar algún día todo el daño que están haciendo a tanta gente?

Reforma educativa de Obama

Posted in Uncategorized by JuanV on 11 marzo 2009

Según noticia aparecida en El País (11/03/09), el presidente de los Estados Unidos va a iniciar una reforma educativa en su país. La primera medida que va a tomar es la de aumentar el sueldo a los profesores que “obtengan mejores resultados”. Sin duda sus asesores en materia de educación han de ser unos auténticos linces.

La medida es tan brillante como el famoso, por impresentable, Plan de Calidad de la Junta de Andalucía para los centros públicos, con lo que los responsables del engendro andaluz deben de sentirse orgullosos con la satisfacción que da saber que se está ciertamente “en la onda”. La diferencia que existe entre uno y otro plan reside en que en el del señor Obama se habla de pruebas externas para medir el rendimiento de los alumnos, mientras que el nuestro es tan torticero y chapucero que se deja a los propios profesores la posibilidad de aprobar a más alumnos para aumentarse el sueldo sin otro control.

En cualquier caso, lo que no acaba de convencernos de ninguno de los dos planes es precisamente lo que tienen en común, a saber, que se considera a los profesores y a su trabajo como primer o único factor responsable del mejor o peor rendimiento de los alumnos y se olvida lo principal: que los primeros y directos responsables de su rendimiento son los propios alumnos, ¿quién si no? Se podrá hablar de una mayor o menor motivación a la hora de hacer los deberes o de estudiar; de mejores o peores técnicas de enseñanza; de pruebas, exámenes y tests mejor o peor diseñados; pero de lo que dependerá el nivel de aprendizaje de un alumno siempre será de las horas que le haya dedicado al estudio, a prepararse, a la lectura . . .

Desde ese punto de vista, podemos apreciar con más claridad la barbaridad que suponen los planes antes mencionados. Se va a gratificar con un aumento de sueldo a los profesores que tengan la suerte (¿o dependerá de otra cosa acaso?) de estar trabajando en un centro educativo que esté situado en una zona de la ciudad en la que vivan familias que han sabido inculcar a sus hijos el valor de la educación y del estudio; mientras se va a hundir todavía más en la desmotivación y el desconsuelo (ahora incluso hasta con el sueldo) a aquellos profesores que han tenido la mala suerte de caer en un centro de un barrio marginal o no, en el que los chavales no estudian porque no les da la gana, no están motivados, no encuentran aliciente a los estudios, o saben que no les va a servir de mucho aprobar, por ejemplo. ¿Es que no se les ocurre nada mejor? Vamos a ver: ¿por qué no organizar un plan de premios extraordinarios, o becas, o viajes de estudio a aquellos estudiantes que consigan mejores resultados? Se podría organizar por barrios, por zonas, por ciudad, etc. Pero premiar a los alumnos, no a los profesores, que ya hacen todo lo que pueden (¿o acaso se está diciendo que los profesores no están haciendo todo lo que está en sus manos para mejorar el rendimiento académico de los chavales?).
En fin, estarán contentos los que tantas esperanzas han puesto en que con Mr Obama todo iba a ser distinto. Entran ganas de empezar a apuntar los balones que echa fuera el señor presidente para presentar la lista un día.

¿Motivación?

Posted in Uncategorized by JuanV on 2 marzo 2009

¿Cómo se puede enseñar algo sin contar con la voluntad del aprendiz y, a veces, contra su voluntad? En vez de empeñarnos en esa labor inútil, ¿no es sin duda más razonable esperar a contar con su voluntad y ganas de aprender? O bien podríamos pensar que es algo de tal imporancia lo que queremos enseñar que pensamos que no puede esperar a que el aprendiz se sienta interesado en apredenlo; en ese caso se debería disponer de los medios necesarios para hacer que el aprendiz pueda aprenderlo aun sin ganas, o sea, a la fuerza. Claro está que también podríamos admitir que es imposible enseñar nada a la fuerza. Pero entonces volvemos a estar como al principio: si se reconoce que es tarea vana enseñar a la fuerza, se hace imprescindible contar con la voluntad del aprendiz. Como se quería demostrar.