Acción crítica en educación

No perdonamos

Posted in Uncategorized by JuanV on 27 noviembre 2009

Antes, los alumnos preguntaban a sus compañeros qué se había dado en cada asignatura cuando volvían a incorporarse a las clases normales después de haber estado unos días ausentes, por enfermedad o por cualquier otro motivo. Si el profesor de una aignatura determinada hacía un examen a la clase de al lado, los alumnos del otro grupo intentaban enterarse de las preguntas que había puesto para hacerse una idea de cómo iba a ser su examen. Ahora ya nada de esto ocurre. Entre otras razones porque a los alumnos les da lo mismo aprobar que suspender un examen sabiendo como saben que promocionan de curso con materias suspensas, este año o el que viene.

Y lo peor de todo es el concepto que acaban aprendiendo los alumnos de lo que significa venir a clase, de la función de la escuela. Han sido engañados por la pedagogía oficial, por los profesores “progres”, por las leyes educativas hechas por los ineptos expertos en educación que no han pisado un aula desde que fueron alumnos en una. Creen los alumnos que a la escuela se viene poco menos que a pasarlo bien con los amigos; no hacen apenas nada en clase y están convencidos de que tampoco tienen que hacer nada en casa. Han aprendido muy bien lo que los pedagogos a gogó les dijeron hace tiempo: que los alumnos tienen bastante con el trabajo hecho en clase, que tienen derecho a disfrutar de la tarde y de su tiempo libre. Y así nos va. No pasa nada si no hacen los deberes, no pasa nada si no estudian, porque tampoco pasa nada si suspenden alguna asignatura o todas, pues promocionan de curso igualmente. Es de película de terror.

La Reforma LOGSE y todo lo que ha venido después incluyendo otras leyes que nunca han cambiado sustancialmente su discurso como la LOCE y la LOE, y la LEC en Cataluña y la LEA en Andalucía. Todas ellas, con su paternalismo bobalicón y en el fondo perverso, con su infantilismo sangrante; esas leyes que padecemos en silencio, tan políticamente correctas, tan llenas de “buenismo”, tan ineficaces y tan ridículas. La pedagogía oficial, tan defendida por expertos que jamás han pisado un aula poblada de adolescentes, que dicen saber enseñar aunque no tienen de qué, con tanto hablar memeces, tan absurda e inútil. Lo que han conseguido en todos estos años de “espíritu LogsE” es enseñar a los alumnos a ser unos irresponsables tranquilos, les han incapacitado para llevar las riendas de su quehacer escolar; les han inculcado la dependencia más absoluta del sistema, de los adultos, cuya autoridad han aprendido a despreciar e ignorar. Les han enseñado que nada es culpa suya, que a todo tienen derecho porque sí y que todos somos iguales no importa el esfuerzo realizado, el trabajo desempeñado, los objetivos conseguidos. . .

Supongamos que no se consigue un cambio de ley educativa; supongamos que siguen imperando las mismas ideas sobre la enseñanza comprensiva, motivación, atención a la diversidad, bachillerato, promoción . . . Supongamos también que, como es lógico esperar, no mejoran las estadísticas respecto al fracaso escolar, la tasa de abandonos prematuros, los niveles educativos, violencia escolar, etc. La cuestión es ¿cuánto tiempo más podrá aguantar la pedagogía oficial manteniendo sus postulados actuales? ¿Cuánto tiempo tardarán ellos mismos, los pedagogos y expertos en educación en promover un cambio de leyes y de mentalidad? Y, por otra parte, ¿se podrá realizar ese cambio cuando nos hayamos jubilado ya la última generación de profesores que conocimos el sistema educativo antes de la nefanda LOGSE? ¿A qué ritmo? ¿A qué velocidad? ¿A qué precio?

Algún día algunos profesionales del mundo de la pedagogía y de la psicología pedirán disculpas por los estragos cometidos por sus viejos compañeros de finales delsiglo XX y principios del XXI. Quizá haya alguien que los perdone. Nosotros no.

Entretener

Posted in Uncategorized by JuanV on 8 noviembre 2009

El estado actual de la situación en la enseñanza nos lleva a los profesores a abandonar toda pretensión de enseñar verdaderamente algo, puesto que no contamos con la necesaria reflexión, revisión, compromiso, voluntad ni estudio por parte de los alumnos. Como tampoco se los puede obligar a hacer nada porque nada ocurre si no hacen lo mandado, los deberes, si no estudian, etc., entonces lo único factible es organizar una serie de actividades más o menos entretenidas y más o menos conectadas con alguno de los contenidos del programa y poco más. De hecho, es lo que se viene haciendo en primaria sin duda desde hace años y es lo que acabaremos haciendo todos en secundaria.

Y así va la educación en este país nuestro.