Acción crítica en educación

Aprender las tablas de multiplicar

Posted in Uncategorized by JuanV on 18 marzo 2010

Rafael Porlán, todo un profesor de universidad, coordinador de la campaña “No es verdad”, quizás ese otro dato lo explique todo, escribe en el último número de la revista Cuadernos de Pedagogía (pag.9): “Hace poco decía en una entrevista que aprender mecánicamente la tabla de multiplicar tenía poco sentido existiendo las calculadoras”. Y se queda tan fresco y, además, a ningún lector de esa revista de educación le parece mal, con toda seguridad. Así no es de extrañar que la educación en nuestro querido país esté como está, y como estará, pues no olvidemos que profesores con una mentalidad como la de éste están formando a futuros maestros, nada menos.

Podría haber elegido otro ejemplo, pero precisamente cuestionar la memorización, por muy mecánica que sea, de la tabla de multiplicar es tener ganas de llamar la atención o de demostrar lo llena que se tiene la cabeza de prejuicios educativos. Porque vamos a ver: ¿cómo que tiene poco sentido aprender, como sea, la tabla de multiplicar? ¿Es que pretende que alguien la aprenda con un ejemplo práctico para cada caso. 1 bolígrafo, a 1 euro cada bolígrafo, 1 euro; 2 lápices, a 1 euro cada lápiz, 2 euros; y así sucesivamente? ¿Es que se cree que los maestros que enseñan las tablas de multiplicar “mecánicamente” se olvidan de plantear problemas y casos prácticos? ¿Está cuerdo este señor? Dice además que se llega a justificar “el aprendizaje tradicional de las tablas en la necesidad de la cultura del esfuerzo”. Horror de los horrores, ya surgieron las palabras “tradicional” y “esfuerzo”. Siempre el mismo planteamiento: la dicotomía tradicional / bueno, como si no hubiera nada bueno que se esté haciendo de toda la vida y no hubiera nada de última hornada que fuera una auténtica bazofia. Estos defensores acérrimos y cerrados de la LOGSE y sus principios siempre tan hipócritas: reservan la exigencia del esfuerzo y el mérito para sus hijos ( a los que llevan a centros privados), pero deprecian aplicar esas mismas exigencias al resto de los alumnos para quienes no las consideran necesarias, total, dirán, para llegar a alcanzar un empleo precario y mal pagado en el mejor de los casos. . . Ideas que, de simples, dan ganas de obviarlas, si no fuera porque están influyendo tanto en tantas generaciones de profesores.

Compara en su articulito este pedagogo el aprendizaje de la tabla de multiplicar con aprender “100 números de teléfono sin saber a quién corresponden ni para qué los necesitamos” o con “100 símbolos chinos, sin saber qué significan y para qué los necesito”. ¿Ignora que mientras esos 100 números de teléfono o símbolos chinos carecen de utilidad alguna, la tabla sirve para saber cuánto nos va a costar la compra de 32 bolígrafos a 0’59 euros cada uno? Es posible.

Mientras la formación de las nuevas generaciones de maestros y profesores esté en manos de pedagogos con tantos prejuicios en materia de educación, con una mentalidad de constante sospecha sobre el trabajo de maestros y profesores y tan obsesionados por la innovación y la “investigación” educativas el futuro de la educación seguirá tan negro como resulta ser el presente.

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2 comentarios

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  1. dolo said, on 20 marzo 2010 at 14:43

    Es terrrible. La falta de sentido común de nuevo. Porque aparte del para qué va a servir, que por supuesto que sirve, y sin darnos cuenta la utilizamos continuamente, están dos hechos más:
    1º El ser culto. Es importante ser mínimamente culto, o dicho de otro modo : no ser un zoquete. Para vivir en nuestra sociedad hay cosas que nos mejoran, que hacen que nuestro yo esté mejor considerado. Por ejemplo, ir mal vestido o haciendo el payaso nos hace quedar mal. Podríamos decir :¿para qué sirve vestir medianamente bien? Pues para eso, para no quedar mal, para que los demás tengan un concepto aceptable de nosostros. Vaya concepto tendríamos de alguien que en una reunión confiese que no se sabe las tablas de multiplicar. De burro, vamos.
    2º Para desarrollar las facultades. Aunque las tablas no fuesen útiles, que claro que lo son, es útil ya en sí el aprenderlas, puesto que desarrolla la memoria, aspecto importante de la inteligencia. Recuerdo a los modernos-modernísimos que la inteligencia no es sólo el aprender a aprender tan de moda, que la inteligencia se compone y se nutre de la memoria, del razonamiento, de la comprensión, de la información o cultura,etc.

  2. Juan said, on 15 abril 2010 at 15:12

    Queda muy claro de qué y cómo tiene este señor amueblada la cabeza con el artículo que publica en el último número de Cuadernos de Pedagogía (Nº 400, Abril 2010, pag. 9). Dice literalmente:
    “¿Qué sentido tiene que cada estudiante tenga un texto con la misma información que el del resto de sus compañeros?”
    Parece que le falta un tornillo. ¿Pero ha entrado alguna vez en su vida en una clase de 30 alumnos de ESO, por ejemplo? ¿Ha dado clase alguna vez a chavales de menos de 18 años? ¿Se da cuenta del tamaño de la memez que plantea? ¡¡¡¿Y este señor se encarga de la formación de futuros maestros y profesores?!!!


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