Acción crítica en educación

Paradojas de la educación

Posted in Uncategorized by JuanV on 26 julio 2011

Si queremos una sociedad más justa, más libre, más equitativa, entonces es imprescindible insistir en que todos los ciudadanos, pero todos sin excepción, han de alcanzar unos niveles mínimos de educación, formación y cultura. La educación, la formación y la cultura suponen la única garantía para alcanzar ese objetivo de alcanzar una sociedad mejor. Pero entonces, si todos los ciudadanos sin excepción tienen que llegar a cierto nivel de formación que se considere mínimo, entonces no habrá más remedio que obligar a aquellos que no están dispuestos a hacer los sacrificios que formarse y educarse conlleva. Luego, finalmente, habrá que admitir que para conseguir una sociedad más libre hay que partir de una sociedad “menos” libre. (“El coeficiente intelectual de un grupo es el coeficiente más bajo de cualquier miembro del grupo dividido por el número de personas de éste”, según Steven Pinker).

Igualmente, sólo después de conseguir que todos los ciudadanos tuvieran un altísimo grado de civismo podría hablarse de la supresión del Estado al más puro estilo anarquista. Pero sucede que sólo a través de la educación, sólo a través de mucha educación y además para todos, es posible conseguir ciudadanos altamente cívicos. Luego sólo con mucha educación y sólo a través y gracias a ella es posible hablar de la supresión de las escuelas (Illich, Reimer, etc.), y de una hipotética supresión del Estado.

Mientras tanto, el discurso de la pedagogía crítica, con su análisis de poder hasta en la sopa y su sospecha continua de todo y de todos (bastante trillado ya, por cierto) lo único que consigue es desviar la atención de gente bienintencionada pero incauta que podría estar trabajando para encontrar soluciones a los problemas cotidianos de la educación en vez de andarse por las ramas demasiado altas e inoperantes de las que nunca se terminaran de apartar.

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