Acción crítica en educación

¿Deberes sí, deberes no?

Posted in Uncategorized by JuanV on 1 febrero 2013

Todos los años a mitad de curso, indefectiblemente, surge la polémica sobre los deberes escolares. Desde nuestro punto de vista no cabe considerar siquiera semejante cuestión como polémica: los deberes escolares son imprescindibles, son incuestionables, deben formar parte de la escuela como las clases, como los libros, como el recreo.

Pensemos por un momento en las clases de música en un conservatorio, las clases para aprender a conducir, en una autoescuela, o el aprendizaje de un idioma en una escuela de idiomas. En ninguno de esos casos se le ocurre a nadie cuestionar los “deberes”, a nadie se le ocurre pensar, mucho menos defender en público, que el trabajo de los estudiantes en clase en el conservatorio de música, en la escuela de idiomas o en una autoescuela es o debe ser suficiente como para prescindir del trabajo personal del alumno en casa. ¿Se imaginan aprender a tocar un instrumento sólo con lo que se pueda hacer en las horas de clase, sin practicar una y otra vez durante horas? ¿O intentar aprobar el examen de conducir apoyándose sólo en lo que cuenta el profesor en el aula? ¿O se imaginan, quizás, querer aprender un idioma sólo con la asistencia a clase? ¿Por qué las respuestas a estas preguntas están fuera de toda duda y sin embargo para el caso del aprendizaje escolar se cuestiona la necesidad del trabajo personal fuera del aula? Es que, se nos dirá, en el caso del conservatorio de música de lo que se trata es de aprender a tocar un instrumento “de verdad”, como “de verdad” es el aprendizaje de la conducción de automóviles y aprender a hablar un idioma. Pero entonces, ¿es que los que defienden lo innecesario de mandar deberes en la escuela están insinuando que lo que se pretende en ella no son aprendizajes “de verdad”?

deberesNosotros decimos que el trabajo personal, la reflexión individual sobre lo que se ha visto en clase con anterioridad, es posiblemente el único método para interiorizar los conocimientos, para hacerlos nuestros, para “construirlos”, como les gusta explicar a los constructivistas entre quienes, precisamente, hay muchos que cuestionan el valor de los deberes. De hecho, el enorme índice de fracaso escolar de nuestro sistema educativo se debe, en gran medida, a la falta de trabajo personal de los alumnos, falta de estudio, falta de atención, falta del esfuerzo que supone todo aprendizaje. Si a esta situación añadimos la falta absoluta de un ambiente de estudio en las aulas, se entiende que el fracaso escolar sea hoy día como es.